No lo se. Es posible que lo tengan pero sólo sé el del mío. Es un cántico de la afición del Atleti a sus jugadores. Yo hago muchas bromas a mis amigos del Madrid diciéndoles que les respeto aunque no sepan de fútbol. Lo que sí que sé es que los jugadores del Atleti se dejan el alma en el campo (en Copa de Europa, tres de los cinco jugadores que más corren son rojiblancos madrileños siendo un de ellos Koke que es el segundo mejor pasador) y eso hace que la afición esté orgullosa. No me gusta cuando juegan mal y lo critico. Eso sí, no es lo mismo jugar mal que jugar práctico aunque haya gente que lo confunda.
Todo este rollo viene a colación de un comentario en Facebook, por parte de un antiguo compañero de trabajo, en el que hablaba de lo orgulloso que estaba de su equipo. Yo, con mi sorna habitual, pregunté la razón por la que no estaba el escudo del Atlético de Madrid. Y ahí empezó la retahíla de Copas de Europa, minutos 93, etc., etc., etc. Y yo respondí acerca de lo que hablo aquí. Uno está orgulloso de ser de un equipo por representar unos valores aunque ésto es algo que en el fútbol profesional actual se está perdiendo. Los valores los llevan o lo representan los aficionados y la gente que lleva en el club toda la vida. Tengo que confirmar que, a pesar de que no la he oído entera, los cachos de la entrevista a Saúl me hicieron soltar alguna lágrima. Jugarse la vida por defender unos colores. Hay pocos jugadores que puedan decir eso porque eso de estar toda la vida en el club en el que creciste como jugador es muy difícil. Como destaques, siempre llegará alguien con pasta. Y el estado económico de muchos equipos hacen que tengan que vender a sus promesas. Pero la afición también está orgullosa cuando gente que se ha ido sigue pensando en el equipo. Recuerdo las celebraciones de Fernando Torres con la bandera de España con el escudo del Atleti. Así, uno no se extraña que el día de la presentación estuviera el estadio casi lleno. Al igual que en todos los partidos salvo alguno de los de Copa.
Pero entiendo que ese sentimiento de orgullo lo tiene que tener todo el mundo que es de un equipo. Gente que vino de fuera y se tiró años defendiendo sus colores con un juego noble y ..... perdón, me fui. Porque si uno no está orgulloso de su equipo, no va al fútbol. Si no va al fútbol, no anima. Si no anima, el equipo no nota el apoyo del público. Si no nota el apoyo del público .... ¿Alguien vio el partido de ayer del Atleti? O, sobre todo, ¿lo oyo? Como dijo el anteriormente mencionado Saúl. Parecían que estaban en casa. Desconozco si otros equipos lo hacen aunque pocas aficiones han callado al Calderón. Pero quien dice fútbol, dice otras modalidades. Estudiantes ha bajado dos veces en tres años. Sigue en ACB por los temas del canon. Pero no he dejado de ser demente. Bueno, también lo sería sin Estudiantes.
Pero, a fin de cuentas, lo que importa es que estemos orgullosos de nuestros jugadores.
miércoles, 19 de abril de 2017
Orgullosos de nuestros jugadores.
jueves, 30 de marzo de 2017
¿Crispación intencionada?¿Intención crispada?
Aunque se que no va a gustar a todo el mundo, este artículo no va ni a criticar ni a ensalzar a nadie. Son sólo opiniones "nacidas" durante mucho tiempo. En la época en la que las cartas al director en Marca ocupaban más espacio que ahora porque se contestaban, Manuel Saucedo, director en aquel momento, a la pregunta de por qué había tantos reporteros siguiendo al Madrid, respondió que generaba más noticias que el resto de los equipos ?????. ¿De verdad? Los días de partido está el que redacta la crónica, el que sigue las ruedas de prensa y el que está en la zona mixta. En los campos de segunda y en la gran mayoría de los de primera, esas tres personas son la misma. Como mucho, dos. Con fotógrafo(s) o no. En el As tampoco es muy diferente. No sé cómo será en el Sport o Mundo Deportivo. Supongo que igual pero con el Barça. Es lo que es noticia. Y la noticia hace vender periódicos aunque mucha gente sólo lea el titular y, sobre todo, nada más que una parte. Voy a poner un ejemplo que se lleva repitiendo desde hace tiempo. ¿Porqué si un jugador del Barça habla de Madrid automáticamente crea polémica y si se hace al revés pasa desapercibido? Igual es que Ramos no ha dicho que le gustaría que el Barça perdiera. Porque Ramos se ha convertido en el portavoz de su equipo aparte de su imagen discutiendo ese puesto con Cristiano Ronaldo (hoy no le llamaré Cerresiete). Porque parece que ningún jugador de otro equipo presenta o asiste a presentaciones de todo tipo, no se entrena por su cuenta, no se si se harán fotos en ropa interior o con su familia. A mí todo eso me da igual pero que eso sea noticia en el bloque deportivo de un telediario antes que una noticia propiamente deportiva, es para que se sancionara al medio. Pero, en el Barça pasa lo mismo con Piqué. En lo de portavoz.
Tengan en cuenta mis lectores que este artículo lo empecé a escribir tras la última movida entre la pareja de centrales (espero que por poco tiempo) titulares de la selección. Ahora, esa crispación esperada se ha ido a las nubes y ha dejado a los periodistas sin chicha. Lo malo de eso es que tienen más tiempo para inventar noticias. El deporte es deporte. Sin más. Pero hay gente que lo ha convertido en un negocio. Al menos, las categorías profesionales de algunos deportes. Y parte de ese negocio es la información. Y parte de esa información es lo que rodea al deporte. Y parte de ese deporte son jugadores y dirigentes. Esa información va desde asistencia a fiestas, tamaño de los contratos y líos. Líos. Y los líos venden periódicos porque un día se habla de lo que dice uno y al siguiente, del otro. Aparte de lo que pueden comentar los compañeros del mismo u otros equipos. Si al final, todo es dinero.
Lo cachondo es que todo el mundo sabe que todo está montado por gente que nada tiene que ver pero comenta que le piten a Piqué en la Caja Mágica. E incluso lo defiende y anima.
Las cosas del deporte.
viernes, 10 de marzo de 2017
Resultado justo. Justicia resultadista.
En esta vida se buscan resultados. Todo lo que se hace es en pos de lograr un resultado. Bueno, por supuesto. Si es así, todo es felicidad porque se ha logrado lo que se quería. Aunque también hay que ser feliz con ello. Lo bueno y lo malo. Entre otras cosas porque puede que un resultado bueno sea, aunque no siempre, malo o, por lo menos, no tan bueno para otros. Así es la vida. Eso sí, lo ideal es eso. Conseguir el resultado. Y de buena forma.
Pero ya que estamos en un blog deportivo, pues hablaremos de resultados deportivos. Ya hablé en una ocasión de los árbitros. Esas personas que velan porque todo sea justo para que el resultado obtenido también lo sea. Lo malo es que, esa justicia puede perjudicar a uno de los contendientes aunque eso no significa que favorezca al otro. Pero no voy a hablar de eso. Voy a hablar del resultado. Para lograr un buen resultado hay que trabajar. Nadie regala nada. No se dan duros a pesetas. A menos que el que reparte los duros lo haga porque esa peseta de puede multiplicar por mucho. Buen resultado. Pero tampoco este tema es algo que quiero tocar. Empezamos con la consecución del resultado y luego hemos seguido con lo que hay que hacer para lograrlo. Vamos hacia atrás. Quien quiere aprobar tiene que estudiar. Quien quiere llegar, conducir. Que quiere recoger, cuidar lo plantado. En el deporte, el trabajo es jugar bien. Así de fácil. Pero en el deporte, el buen resultado es ganar. Si no se gana, no se saca buen resultado. Por mucho que se compita bien. Pero eso es cosa de los competidores. Lo que hay alrededor no compite. Mira y/o juzga. Hay gente que puede hacer las dos cosas que son los aficionados. Pero, realmente, quien juzga, no debe mirar sino ver. Ver para juzgar y juzgar según lo que se ha visto. El problema es cuando se mira a otro lado para no ver o interpretar a su manera lo que se ha visto. Claro que ésto pasa muchas veces. En casi todos los deportes (salvo en los que hay ayudas electrónicas). En todas las categorías. Pero sólo se habla de lo más mediático. Alguien que pisa una línea que no debería pisar en una jugada que sirve para ganar un partido (aunque no directamente), piscineros de turno protegidos, árbitros auxiliares que están para mirar ..... Aunque sea en diferentes niveles y con menos importancia, la justicia es justicia. Imparcial. Para todos. Para conseguir que el resultado sea justo. Para que la justica no mire el resultado.
lunes, 6 de marzo de 2017
La Torre.
Parece ser que todo el mundo se puso de acuerdo aquel viernes. Toda la prensa. Bueno, toda no. Toda la que leí y vi. Susto tremendo. El hecho de que un jugador se quede revolcándose en el suelo como si le hubieran pegado un tiro enerva a todo el mundo. A su afición y a la rival. Y a ésta más cuando de repente se levanta y pasa, de estar medio muerto a ver como el diablo lleva su alma. Todo va entre la pérdida del balón por parte de su equipo y la recuperación del mismo. Intentar frustar jugada del rival y potenciar la suya. En otros deportes de equipo, esas lesiones suelen ser reales. En tenis, por ejemplo, por nombrar deportes individuales. Por eso, cuando un jugador que nunca se queja se queda doliéndose, se sabe que se ha hecho daño. Pero cuando uno cualquiera, quien sea, se queda quieto, al mundo se le encoge el corazón. Ahí se olvidan colores. Salvo cuando Marcelo Nicola, jugador del entonces Taugrés, tras machacar un balón, resbalársele las manos en el aro y caer de cabeza al suelo quedando sin sentido, y un amigo dijo que se jodiera. A nadie le gusta pensar que puede ver una muerte en directo. Fueron minutos de angustia. Minutos transformados en horas. Tirar la Torre era señal de poderío. Pero nunca fue fácil. En ese momento se empieza a hablar del cómo y del porqué. Pero lo que importa es que la Torre fue levantada. Fernando está bien. Y nosotros nos alegramos. Al menos los que le queremos.
Ánimo.
lunes, 13 de febrero de 2017
Justicia arbitral. Arbitraje justo.
De siempre he sabido, por lo que veía en la tele, que muchas cosas requerían de un juez para que todo de hiciera según las normas. Incluso salían jueces en las lecturas de los Evangelios que oía en misa antes de dejar de ir. Y en el deporte no podía ser de otra forma. El juez. El árbitro. Y, por si no quedaba claro, en algunas ocasiones, el juez árbitro. Pero se llame como se llame, está ahí para impartir justicia. Y no haciendo una rifa a la hora de sortear el campo o ajusticiar a alguien cuando se le castiga con la pena máxima como se imaginaba el personaje de una historieta, creo que de Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón, en el Zipi y Zape, el Mortadelo o el Pulgarcito, de hace más de 35 años. Ese señor de negro. Como los jueces de los juzgados. Así debería ser. Por eso me hace gracia cuando oigo decir o leo que el arbitraje español es el mejor de Europa. Dios, mo quiero ni pensar, no ya del último país sino de la liga que ocupe en el puesto 12. Todos y cada uno de los encargados de impartir justicia en los campos de fútbol hacen pretemporada como los equipos aunque la suya sólo es para comprobar estado físico y repasar conceptos. Si, esos conceptos que luego se saltan a la torera. El fuera de juego, por ejemplo, lo marca la posición. Y ésta no la establece el tronco o los brazos. Lo hacen los pies que es la única parte del cuerpo dónde no se mira. El juez de línea debe estar atento a la jugada. Por eso sorprende que pite fuera de juego de alguien que está medio metro más atrás que el penúltimo jugador (no último defensa porque, a pesar que muchos lo desconocen, incluidos los árbitros, el portero también cuenta) o no piten uno con el atacante medio metro por delante de ese penúltimo jugador. También se pita si el atacante hace intención de intervenir en la jugada, ya sea yendo a por el balón o bloqueando defensas. Tampoco se sanciona las pérdidas de tiempo. No puede ser que las tarjetas se saquen al final del partido ¿Porqué no hay tiempo de saque igual que en tenis? El fingir. Ese tío al que parece que han matado cuando pierde el balón pero que corre como para salvar su vida cuando su equipo lo recupera. Las provocaciones. Las protestas. Las barreras. Uno no calcula 9,15 metros (distancia a la que debe estar) a ojo como tampoco debe hacer la marca una vez que los jugadores se han colocado. Debe ser al revés. Otra de las cosas que debe tener en cuenta el árbitro es que una falta es una falta. Y si se pita en el medio campo, también debe de hacer en el área. Una entrada dura por detrás merecedora de tarjeta, debe ser castigada con ella aunque se lleven 30 segundos de partido. Y si hay que expulsar a un jugador antes del minuto 10, se le expulsa. Recuerdo cuando Estudio Estadio se dedicaba sólo a poner los resúmenes de los partidos y a analizar la moviola en vez de hablar del Madrid y con un tío (que se cree gracioso por los programas en los que ha salido) que pone vídeos chorras. Ahí, el árbitro que hacía este análisis, hablaba de los jugadores por como eran sus camisetas. Ahora todos los comentaristas arbitrales han sido los peores, con diferencia, que han pasado por nuestra Liga. Hay un mal endémico en el arbitraje. Y no sólo en fútbol. ¿Porqué no son profesionales los árbitros como en la NBA?¿Porqué tienen una edad para dejar de pitar? Un árbitro profesional pondría más cuidado en hacer su trabajo. Así no se hablaría tanto de ellos.
Sólo queremos justicia.
viernes, 3 de febrero de 2017
Política futbolística. Fútbol politizado.
La verdad es que me ha costado ver en qué orden ponía el título pero creo que así va bien.
Esa primera parte viene a razón de como los equipos planifican hasta el último detalle de la temporada. Incluído cuando van a anunciar suspensión de pagos y declararse en bancarrota. No se ni cuándo, dónde ni por qué dijo Vujadin Boskov la famosa frase "Fútbol es fútbol". Y así es. No es más. O no lo era. Al menos a nivel profesional o semiprofesional. Incluso a nivel de pequeños está dejando de serlo. Ese sentimiento romántico sólo se ve (o yo sólo lo he visto) en las ligas municipales y privadas donde, además de pagar por jugar, incluyendo un tanto por cierto para árbitros y alquiler de pistas, la gente juega porque le gusta. Ni más ni menos. Como pasaba antes aunque se arrastrara a unos cientos o miles de personas. Ese sentimiento, ajeno totalmente a la actual política futbolística, se originó en la última mitad del siglo XIX en Inglaterra. Tampoco se si cuándo ni dónde porque no viene al caso. Pero allí nació. Ese deporte que se definía como un grupo de hombres corriendo en calzoncillos detrás de una pelota como se definía a principios del siglo pasado, pasó a convertirse en pasión con el paso de los años. Y ahí empezó a gestarse la política futbolística. La búsqueda de patrocinadores, jugadores que puedan mejorar el equipo, servicios para los seguidores, ...... Todo mirado al milímetro. Sobre todo desde que los equipos se convirtieron en sociedades anónimas (nunca he entendido el porqué algunos no pero eso debe ser porque nunca pregunté). Juntas directivas, accionistas, dinero. Política y agentes. Dinero.
Pero lo malo no es que los equipos puedan ir perdiendo su identidad en función de la gente que compre el club, no. Lo malo es la entrada de la política en el fútbol. No puedo entender el porqué. Lo que al principio fue el grupo de chavales que tenían más fuerza y eran más animosos por lo que podían animar más y más alto, se han convertido en grupos extremos, que sí, animan, cantan, gritan, llevan en volandas al resto de la afición para animar. Pero extremos. Si hay dos equipos con cierta rivalidad, que ha pasado de las charlas del lunes a broncas y peleas porque si los ultras de un equipo son de derechas, los otros tienen que ser de izquierda. ¿Porqué? Es un mal que viene de la violencia que ha ido surgiendo de esa rivalidad entre la gente joven. La tragedia de Heysel lo llevó a la primera plana de la prensa. Los conflictos religiosos, nacionalistas, incluso de barrios. Todo ha ido degenerando hasta lo vivido esta semana en el Rayo. Zozulya puede quedarse sin jugar lo que queda de temporada sólo por apoyar a su país y a los que luchan contra los prorrusos que buscan la escisión de parte del país. Y ese apoyo, incluso a los paramilitares, que los Bukaneros deben tomar como nazis (deben olvidar lo que significa ese término), ha servido para ser recibido como un apestado sin prestar atención a lo importante. Ha ido a jugar para que el equipo cumpla sus objetivos.
Mala la política futbolística. Malo el fútbol politizado. Malo todo lo que empaña y ensucia el fútbol. Igual hay que volver a jugar en campos de tierra o en las pistas de los polideportivos para recuperar la esencia del deporte. No se ni cuándo, ni dónde, ni porqué pero Fútbol es fútbol. O era. O debería ser.
jueves, 26 de enero de 2017
Copas. Dedicado a mi compañero covadonguero o covadonguista David Ricote.
El término copa tiene varias acepciones pero, básicamente, se usan sólo dos. Recipiente para contener bebida y luego ingerirla y trofeo que se entrega al ganador de algo. Antiguamente, al ganador se le entregaba una prenda de una dama. Pero lo de la copa al vencedor viene de cuando éste brindaba por el triunfo. ¿Y cómo se brinda? Pues levantando la copa. También el término se ha usado para denominar competiciones en las que el premio era, y es, una copa que levanta el vencedor.
En España, el torneo ha tenido diferentes denominaciones. Se le ha llamado Copa de España, Copa del Rey y Copa del Generalísimo. Cada una en una época. Cada una con un premio. Pero el mejor de todos fue cuando el ganador se clasificaba para jugar la Copa de Ferias, competición de la que mucha gente no sabe y que jugaban los equipos de ciudades europeas que celebraban ferias de cierto nombre. Después se cambió el nombre a Recopa. O sea, dos copas que, en realidad, mientras una era Copa de campeones de Liga, la otra era Copa de campeones de Copa. Pero eso es otra historia. Hubo un tiempo donde, mientras los grandes luchaban por la Liga, otros lo hacían por la Copa. Eso era mejor que quedar segundo, tercero o cuarto que eran los que jugaban la UEFA. Eso mo quitaba para que Athletic de Bilbao, Real Madrid, Atlético, Barcelona o Sevilla la hayan ganado en los últimos 20 años. También era, es, una competición para que jugaran los menos habituales para que alguien les viera y se los llevaran o tenerlos listos para jugar algún partido previo a alguno importante, por no cargar de minutos a algún jugador o reservarle de alguna tarjeta "suspendedora". Pero, desde que hace años se han empezado a manejar términos como doblete o triplete. Eso sirve a algunos para sacar pecho y menospreciar al resto. Porque eso da opción a ganar otros dos títulos. De ahí que equipos de primera fila apuesten por esta competición. Claro, apuesten hasta que les eliminan. No se si lo harán todos pero si, al menos, esos que, aunque no tengan noticias, copan las portadas de los informativos aunque sea para comentar una foto en bañador o ropa interior. La eliminación convierte a la Copa en un torneo menor, una sala de laboratorio porque se piensa en los otros objetivos que son por los que se lucha.
Eso me parece tan "menospreciable" como aquella vez que el Barcelona se presentó a una eliminatoria, no se si era ida o vuelta, en el Nou Camp con sólo diez jugadores. Pero cada uno es como es y así hay que respetarlo, cuidarlo y quererlo para que no se sienta solo.
