Mi última entrada en este blog fue después del partido de España ante Inglaterra y trataba sobre el juego y lo rápido que encumbramos a la gente para despeñarla más rápido aún. Íbamos a ser campeones del mundo tras el 6-0 a Croacia, que no era Croacia sino la subcampeona del último Mundial. Teníamos un juego bonito y efectivo. De todo eso escribí pero también de el mal juego y la poca efectividad de aquel partido que hago extensiva a los dos últimos.
Como dije entonces (creo), he jugado al fútbol mucho tiempo aparte de ver mucho. Sobre todo en los movimientos. A una persona a la que la pagan lo que la pagan por entrenar dos horas al día, si llega, durante cinco días a la semana, se la tiene que exigir que sepa estar en el campo. Y con eso me refiero a entender el juego. Pero parece que no. Si no se puede jugar de una manera, se cambia.
Pero bueno, yo confío en los jugadores de nuestra selección y en el entrenador. En los que ha llevado, los que lleva y los que llevará. Por que son buenos, tienen calidad y sin referencia en sus equipos.
Han cambiado los objetivos, sí. Pero hay objetivos a corto plazo y eso es lo que importa.
¡¡¡ A POR ELLOS !!!
martes, 20 de noviembre de 2018
Más agorerismo.
miércoles, 17 de octubre de 2018
Así somos.
Teóricamente, ésto debería haberlo escrito ayer (por el martes de después del partido de España) pero quería avanzar otro artículo que tenía a medias y dejar una jornada de reflexión.
Los españoles somos así. Cuando algo sale bien es lo mejor del mundo (y a veces lo es) pero cuando sale mal .....
Y eso ha pasado con la Selección de fútbol. Desde un par de días antes del mundial hasta el primer partido de esta Liga de Naciones todo eran dudas. El resultado de Rusia, para mí, fue mejor de lo esperado pero recuerdo las críticas cuando se nombró a Luis Enrique de entrenador. ¿Y porqué? Por sus críticas a todo lo que significara Real Madrid. ¿Importaba éso? Pues parecía que sí. Pero mira por donde, a pesar de un inicio titubeante, se empezó a desplegar buen juego y llegaron resultados. Somos campeones de Europa y del Mundo. Hemos ganado al primer y segundo clasificado del mundial de Rusia, tras Francia. Pero, a pesar de todo, siempre hay cosas que no funcionan aunque en fútbol, lo que mandan son los resultados. La gente se queja, sí, pero no se presta atención. Pero mira que cuando viene un varapalo, esas quejas sí se oyen. Yo me he quejado. Pero sigo confiando en este seleccionador.
Alguien dijo una vez que España tenía 20.000.000 de seleccionadores como poco. Todos tenemos un equipo. Todos tenemos una táctica. Todos pensamos en que somos los mejores. Todos pensamos que nadie es peor que nosotros. Recuerdo una vez, el siglo pasado, que España perdió con Inglaterra 4-0 con los cuatro goles de Gary Lineker. Para un señor, ese era el mejor jugador del mundo por aquello. Años después, cuando España parecía que era perseguida por los árbitros, siempre un jugador español era el mejor. Y llegaron los títulos. Y llegaron los batacazos. A partir de entonces se empezó a hablar de gente que iba sin tener que ir y de gente que debía estar y veía los partidos por la tele. Eso, sin hablar del entrenador. Un equipo no debe jugar siempre igual porque el rival estudia esa forma de jugar. Según quien esté enfrente, así de puede cambiar o no esa forma.
Y el lunes hubo de haberse cambiado. Con un equipo especialista en jugar balones largos, con gente que tira buenos desmarques y que, no hace falta que sean rápidos porque ganan muy bien la posición con lo que ya van un paso por delante, que si ésto, que si lo otro. Aquí no puedo poner cara seria para que la gente que me mira crea que sé de lo que hablo.
Pero bueno, diría AÚPA ESPAÑA. Más que nada por que si digo otra cosa van a pensar que soy facha.
miércoles, 26 de septiembre de 2018
Váyase, sr. Tebas
Estimado señor Tebas.
La verdad es que tiene un apellido ideal para el sentido de esta carta. Mire usted, no le necesitamos. No es que no necesitemos a un presidente de la LFP, no. Toda organización debe tener a alguien al frente. Pero alguien que se ocupe de hacer su trabajo que no es para salir en la prensa criticando a Fulano o Mengana por decir algo en concreto que no le ha gustado. Generalmente, de eso de lo que opina no debería decir nada más allá del salón de su casa o de la barra del bar, con B, tomando una caña con sus amigos siendo Javier Tebas y no el presidente de la Liga.
Yo quiero que se vaya igual que quería que se fuera Vicente del Bosque o Sergio Scariolo por el lado deportivo. Me parece que lo único que sabe hacer es aparentar. Su organización no es su cortijo. Usted no puede hacer ni deshacer a su antojo. No puede montar la que ha montado con el Girona-Barça por que se ha levantado con esa idea. ¿A quién ha consultado? Eso no se puede hacer de un día para otro. Aunque también tengo en la cabeza que todo ésto va para ponerse en contra de Luis Rubiales.
El fútbol de clubs va por un lado. El profesional, claro. Y por ese lado van los equipos y los jugadores. Unos no pueden existir sin los otros. A ese nivel porque equipos hay en todas partes al igual que jugadores. Mire a otras ligas. Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo. Así de fácil. Para figurín ya tenemos al presidente del Gobierno. Deje en paz a Piqué o a Ramos. Ocúpese de lo que lo corresponde y para lo que le pagan.
Pero lo mejor para el fútbol es que se vaya. Mejor hoy que mañana.
lunes, 2 de julio de 2018
Ridículo espantoso. Espanto ridículo.
Casi 24 horas después habría que mirar muchas cosas. Thiago acusaba a la prensa de criticar lo que hacía que la gente criticara. Carvajal decía que no entendía las criticar porque estaban en octavos y llevaban dos años sin perder. Fe (lo siento pero al seleccionador se le ha adjudicado mote como a los políticos) la cagó aunque la gente le quite culpa. Para ellos sólo cometió el error de no cambiar de portero. No todos los partidos son iguales y hay que saber adaptarse a ellos. Él sólo aplaudía animando. Por lo que ganaba en un día, eso también lo hacía yo.
Los jugadores también tienen una parte importante de culpa. Si han jugado de una manera durante el tiempo que ha estado al frente el anterior seleccionador, quisiera saber porqué de ha dejado de jugar de esa manera. Mucho toque, sí. Pero con verticalidad, que brilló por su ausencia. ¿Acaso les daba miedo cambiar la forma de juego porque podrían quitarles?¿Acaso eso podría reducir su cotización? Por favor, señores que son profesionales. Yo tengo que hacer las cosas que tengo que hacer y hacerlas bien. No lo mejor posible, no. Bien. ¿Porqué yo si y ellos no cuando algunos de ellos ganan dos y tres veces al día lo que yo en un año trabajando menos de 30 horas a la semana? Ellos tienen la posibilidad de decir que no se sienten bien para jugar y no le sacan. Yo no puedo. A ellos les llevan, les traen y les alojan de tal manera que no tengan estrés. Señores, son hipócritas. Todos. La plantilla, el cuerpo técnico y sus jefes. Yo sé jugar al fútbol. He jugado muchos años a fútbol sala y 7. Mi capacidad física y técnica me ha hecho dejar que destacaran otros. Pero ellos sabían como moverse y por donde. Si podían pegarse cuatro carreras para reventar, daban dos para poder recuperarse. Esas cosas también sabe gestionarlas un entrenador que era lo que hacía. FerFe no ha sabido hacerlo. Y parece que los jugadores tampoco le han dicho nada.
Bueno, para la historia quedará el récord de mayor número de pases cada n el menor porcentaje de ellos hacia delante. Una selección donde tres de los cinco jugadores que más veces han tocado el balón han sido los dos centrales y el lateral izquierdo. Poco recordaba FerFe la primera jugada del Madrid tras sacar de centro. El segundo toque era hacia atrás, sí, hacia él, sí, pero daba un pase el largo y en profundidad.
No es lo mismo verlo en el sofá de casa, ya lo sé. Pero a pié de campo se ven las cosas que funcionan y las que no. Y éstas no se arreglan solas.
Y luego sale el marqués enfadado porque alguien ha dicho que ha ayudado a FerFe. ¿Cómo no va a pensarse si ha actuado como él?
Por cierto, este artículo se empezó menos de 24 horas después y se acaba como 83 después.
VIVA ESPAÑA.
jueves, 21 de junio de 2018
Váyase, sr. del Bosque.
Hace más de tres años, más o menos, escribí un artículo que se llamaba "Carta abierta al sr del Bosque" en la que le pedía que se fuera. Fue algo después del ridículo que hicimos en el Mundial de Brasil. Cuando la selección la cogió Julen Lopetegui parecía que la cosa no iba a cambiar mucho aunque me equivoqué. Se podía modificar el dibujo táctico en función del rival y/o el partido. Pero seguimos con el mismo patrón.
Sí, somos muy buenos. Sí, tenemos un magnífico toque de balón. Sí, solemos meter al rival en su campo, incluso en su área como pasó contra Irán. Sí, todo éso. Pero un buen equipo, un candidato a todo, una selección que en los últimos 10 años ha sido dos veces campeona de Europa y una del mundo, debe tener respuesta al juego que le proponen. Sino, no se es candidato a nada porque marear la perdiz a base de llevar el balón de derecha a izquierda, toquecitos en rondos como si fuera un entrenamiento, balón hacia atrás cuando un contrario se acerca a dos metros ni se quiere encarar, ya no consigue aburrir ni desgastar al rival para que cometa un fallo. Ellos si estudian como contrarrestar nuestro juego. Si un equipo se cierra no hay que darle tiempo a que lo haga y menos andando. No puede ser que los jugadores de ataque españoles toquen el balón menos que los rivales, teniendo en cuenta que España se tira más de la mitad del tiempo a menos de 30 metros de la portería contraria.
Y luego está el balance defensivo. Tampoco puede ser que haya muchos minutos en que el portero nuestro sea el único jugador en nuestro campo. Y no puede ser porque nuestro balance defensivo es penoso. Y así nos llevamos los sustos que nos llevamos al ceder faltas y córners innecesarios y por los pelos. Se sabe jugar pero hay que saber a qué y para qué se juega.
Hay que tener en cuenta que ésto se empezó a escribir tras el partido contra Portugal, continué tras el de Irán y lo estoy terminando tras el de Marruecos. Mi idea era escribir un artículo tras cada encuentro de España así como uno al término de cada jornada con lo que había visto, oído y leído. O uno con todo. Menos mal que no lo hice. Sobre todo lo de España.
Da la impresión de que se quiera tomar las vacaciones pronto o hacer creer a todo el mundo que la administración anterior fue nefasta. El caso es que se han hecho muchas cosas mal. Antes y ahora. No se pueden hacer las cosas peor. Por una décima parte de lo que cobra Fernando Hierro puedo hacerlo mejor. Además, ahora se dispone de chivato desde lo alto que puede ir corrigiendo aspectos del juego. Pues bien, pensaba que no podía haber en un banquillo a alguien más parado que Zidane en un banquillo. Pues bien, lo hay. Pues bien, es nuestro seleccionador. Pues bien, es la sombra del penúltimo pero menos gordo, más alto, con más pelo y sin bigote.
Pues bien, es lo que hay.
Y luego está lo que no hay. No hay rapidez, no hay profundidad, no hay desborde, no hay pases en largo, no hay pases entre líneas, no hay (como ya dije antes) balance defensivo y no hay seguridad.
Había una película acerca de tres actores de cine mudo que hacían de vaqueros (uno era Steve Martin, otro el de El Chip Prodigioso y no recuerdo al tercero) que ganaban sus duelos sin matar a nadie y sólo rodeándolos y dando vueltas alrededor de ellos. La gente de un pueblo les contrata para acabar con una banda porque creen que lo que hacen es de verdad y ellos piensan que les contratan para una exhibición, cosa que no es así. Pues los del pueblo somos nosotros y los tres actores, la selección. Mareando la perdiz no se gana nada ya que el rival no tiene que moverse. Más que nada por que no se le fuerza a ello.
Hay una cosa que tengo clara es que nos ninguno de nuestros jugadores tendrá que dejar el partido por un tirón muscular. Igual hay que cambiar cosas. Primero, sí o sí, la actitud tanto dentro como fuera. Si Hierro presumía que su poca experiencia en los banquillos la suplía con sus años de jugador, debería notarse. Y hasta ahora no se ha visto.
Pero dado que siempre se ha dicho que cada español, hasta el que no entiende de fútbol, tiene un entrenador dentro, el mío dice ésto y se queda tan a gusto. Movimiento rápido de balón y jugadores ya que una cosa lleva a la otra, saber descolocar al rival y, sobro todo, que si no se tira a puerta no se meten goles. Sí, ya sé que no perdiendo también se defiende. Pero el balón se juega con criterio. Y si esa tenencia significa ir subiendo líneas pues nos pillan a la contra y eso no sabemos defenderlo porque no se entrena.
Así que, en vez de escribir una carta abierta a don Fernando Hierro, pediré que se vaya el espíritu de del Bosque que nos echó de un Mundial con la única idea de ir como actuales campeones del mundo y de Europa.
Vamos España y a ganar.
lunes, 11 de junio de 2018
Sin palabras.
Desde hace tiempo, lo que que se espera que no llegue lejos. De hecho, que prácticamente no empiece. Por eso hay gente que ha disfrutado un par de veces. Pero resulta que, se pongan como se pongan, de momento sólo hay un rival a batir en Roland Garros y ese es Rafa Nadal. Sin más. Eso hace que haya jugadores que no quieren ir por su lado del cuadro o, que si van por el mismo, que tenga un mal día. Rafa es uno de esos jugadores a los que hay que echarles de la pista para ganarle. Y sobre todo en tierra batida. El jugador español ha destacado en esa superficie teniendo poco presencia en pista dura o hierba. Por suerte eso se va acabando y ya se ve más de los nuestros pasando de primera o segunda ronda en torneos de éstos.
Pero lo de Rafa es otra historia. Es de esa en la de Michael Schumacher con la Fórmula 1 aunque aquí contaba también con el mejor coche. O la de Lakers y Celtics en la NBA de los 80 o los Warriors de ahora. Historia de amor. Aunque siempre hay quien desea que se acabe. Y acabará. Pero cuando el tiempo diga.
Grande Rafa.
miércoles, 23 de mayo de 2018
Fidelidad y confianza.
Hace 40 años, 30 o incluso 20, no era raro el ver que una persona había estado trabajando toda la vida en una misma empresa. Durante ese tiempo seguro que desempeñó diferentes tareas y ocupó diferentes puestos. Ahora, en un época en la que todo se va actualizando de una manera más rápidas, las empresas prefieren que sean otros los que aporten gente para hacer determinados trabajos en vez de formar trabajadores propios. Eso les permite ganar tiempo. Por ello, ya no es tan difícil el que una persona pase por más de una empresa (contratado por ellas mismas y trabajando en sus oficinas) en las que no esté más de cinco años.
¿Y qué tiene que ver todo ésto en un blog deportivo? Pues muy sencillo. Esa fidelidad de alguien hacia su empresa y esa confianza de ella hacia él, se ha mostrado en Andrés Iniesta y Xavi Prieto. Por que no se puede olvidar nadie que un club de fútbol es una empresa y sus jugadores, trabajadores. Aunque algunos les llamen mercenarios. Doy por hecho que, al menos en los últimos años, nadie a propuesto fichar a don Andrés. Claro que tampoco al principio cuando no era conocido. Pero sí que Xavi Prieto las tuvo cuando la Real Sociedad bajó a Segunda División. ¿Fidelidad o miedo? Yo me decanto por fidelidad. En muchos jugadores vascos pasa, ya sea de la Real o del Athletic. De hecho, esa forma que éstos últimos tienen de premiar esa forma de ser fiel a unos colores les llevó a premiar a Carles Puyol por ello.
Pero claro, no sólo cuenta la fidelidad del jugador. Hay que tener en cuenta la confianza del club en su jugador. Esas cesiones al principio para ver como se desenvuelve en un entorno profesional y con más minutos que en el equipo les sirve para ver si vale o no. O sea, confianza hay pero debe confirmarse.
De ahí que me guste eso. Que el equipo lo reconozca (amigos del Madrid han sentido envidia de ello). Reconozca lo que ha hecho por él y por su gente. Como lo que se hizo con don Fernando Torres que no ha estado en el club toda la vida pero ha paseado su bandera por todo el mundo.
Suerte a todos en sus nuevas vidas.
